🌌 K2-18 b: el planeta que podría albergar vida extraterrestre
El cielo nocturno sigue ocultando muchos secretos. Pero de vez en cuando, gracias a la tecnología y a la curiosidad humana, uno de estos secretos parece querer salir a la superficie. Tal es el caso del planeta K2-18 b, un mundo situado a 124 años luz de nosotros, en la constelación de Leo, que está despertando nuevas esperanzas entre los científicos.
Observaciones recientes del telescopio espacial James Webb han revelado la presencia de moléculas raras y potencialmente significativas en la atmósfera de este exoplaneta. Compuestos que, al menos en la Tierra, son producidos exclusivamente por organismos vivos.
Quizá estemos más cerca de responder a la pregunta que siempre se ha hecho la humanidad: ¿estamos realmente solos en el universo?
🪐 K2-18 b: el planeta hioceánico que intriga a los científicos
K2-18 b no es un planeta cualquiera. Se encuentra a unos 124 años luz de la Tierra, en la constelación de Leo, y ha sido clasificado como planeta hioceánico, un tipo exótico de mundo que combina dos características fundamentales: vastos océanos y unaatmósfera rica en hidrógeno.
Es unas 2,6 veces mayor que la Tierra y orbita alrededor de una enana roja, una estrella más pequeña y fría que nuestro Sol. A pesar de su distancia y de sus condiciones aparentemente hostiles, K2-18 b se encuentra en la llamada “zona habitable”, donde las temperaturas permitirían la presencia de agua líquida, un elemento clave para la vida tal como la conocemos.
Pero lo que hace que este planeta sea tan interesante no es sólo su ubicación, sino su composición atmosférica. Fue allí donde el telescopio James Webb hizo un descubrimiento sorprendente…
🔬 El descubrimiento: moléculas que podrían indicar vida
Analizando la luz que atraviesa la atmósfera de K2-18 b, el telescopio espacial James Webb detectó la presencia de sulfuro de dimetilo (DMS ) y disulfuro de dimetilo (DMDS), dos compuestos químicos que, en la Tierra, son producidos exclusivamente por organismos vivos, en particular ciertos tipos de fitoplancton marino.
Esta detección ha dejado asombrados a los científicos. No se trata de simples gases curiosos: su presencia podría ser un signo de actividad biológica, o al menos de procesos similares a los que conocemos en nuestro planeta.
Además de DMS y DMDS, también se detectaron metano y dióxido de carbono, otros dos compuestos que pueden estar asociados a la vida en determinadas condiciones. Sin embargo, es importante subrayar que el descubrimiento aún no es una prueba definitiva: también existen explicaciones abióticas (no biológicas) para la formación de estas moléculas.